4 lecciones que las empresas necesitan aprender si quieren sobrevivir

4 lecciones que las empresas necesitan aprender si quieren sobrevivir

 

Multitud

Según Deloitte en algo más de 10 años, los Millenials constituirán el 75% de la fuerza de trabajo a nivel mundial. Esto implica que este colectivo serán mayoría en las organizaciones, conviviendo con otras generaciones; los baby boomers, los nacidos entre 1945 y 1965, y los denominados Generación X, los nacidos entre 1965 y 1980.

Las diferencias entre estas tres generaciones son bastante significativas, en lo que a expectativas y valores en el puesto de trabajo se refiere, poniendo de manifiesto que la llamada generación Millenial tiene unos objetivos muy diferentes a las generaciones previas.

Lo cierto es que en estos últimos años se está produciendo un efecto bastante llamativo en las organizaciones: a medida que los Millenials van integrándose a las empresas cada vez más empleados que aparentemente pertenecen a otras generaciones empiezan a adoptar características propias de los Millenilas empezando a demandar a sus organizaciones algo más que un salario a cambio de un trabajo.

Es la revolución silenciosa que poco a poco va apoderándose de las organizaciones y cuyos efectos tardaremos todavía un tiempo en poder ver.

La revolución silenciosa en las organizaciones

 

Hay dos aspectos muy relevantes a tener en cuenta: se trata de una revolución porque cada vez hay más empleados y colaboradores que, independientemente de la generación a la que pertenezcan, han decidido dejar de vivir bajo las encorsetadas ideas de las empresas del siglo XX, pese a que ya estemos en el XXI, que buscan aire fresco y nuevas formas de trabajar.

Son los llamados socialnetworkers y knowmads, profesionales que conciben el conocimiento, las redes sociales y el cambio como su razón de ser en las organizaciones.

Y es silenciosa porque estas personas van abandonando de forma sigilosa las empresas donde han trabajado desde hace mucho tiempo para lanzarse a la incertidumbre de trabajar para ellos mismos, muchas veces fruto de la falta de proyección y de posibilidades que las organizaciones no están siendo capaces de ofrecer para que permanezcan en sus plantillas.

Esto es quizá lo más preocupante de todo: la progresiva descapitalización de talento que se está produciendo en las empresas sin que estas parezca que se estén dando cuenta y sin que previsiblemente exista en el mercado talento suficiente como para hacer frente a las necesidades de las organizaciones.

 

4 lecciones que toda empresa necesita tener en cuenta 

 

Ahora bien, ¿qué tipo de lecciones pueden aprender las empresas de los Millenilas?

n1Los Millenilas necesitan trabajar en empresas donde sientan que sus valores personales están alineados con los de ésta. A diferencia de lo que ocurre con las generaciones previas, la “generación Y” tiene muy claro que la empresa para la que trabajen tiene que aportar algo a la comunidad, que aporte algo diferente a las personas, que sea justa y ética. El reto para las empresas será ver si son capaces de empezar a mostrarse mucho más transparentes y acorde a los valores que tantas veces promulgan a través de sus páginas webs para que este tipo de empleados las vean como lugares atractivos para trabajar. En definitiva, es más que necesario el tránsito de las empresas de las actuales estructuras arcaicas y jerarquizadas a otras mucho más planas, flexibles y abiertas que faciliten la llegada de este tipo de nuevos trabajadores.

n2La tecnología, las redes sociales y la red son su habitat natural. Todavía hoy en día muchas organizaciones ni se plantean la necesidad de estar digitalizadas y ni mucho menos facilitan que sus colaboradores puedan trabajar de forma conectada más allá de un correo electrónico o del ERP de turno. El acceso a las redes sociales se tiende a ver todavía como una amenaza en muchas organizaciones por la facilidad de poder compartir e intercambiar información. Hoy en día la información ya no es poder como hace unos años. Las redes sociales han democratizado el acceso a información con lo que tratar de limitar el acceso a ésta no deja de ser una actitud que juega claramente en contra de la evolución y la transformación de las empresas.

n3Trabajar significa conciliar, divertirse y oportunidades para el desarrollo profesional: estas nuevas generaciones no conciben el trabajo como el eje fundamental de la vida sino como una parte que les permite poder obtener otras cosas. Vivir para trabajar no forma parte de sus ideas sino más bien trabajar para vivir. Ahora bien, la necesidad de disfrutar en el trabajo, de divertirse y de ser creativos requiere de organizaciones que sean capaces de entenderlo y de poner las condiciones adecuadas para que el potencial puede desarrollarse con toda plenitud, de lo contrario se sentirán ahogados y rápidamente buscarán nuevos espacios en los que sentirse que su talento puede fluir.

n4La ecuación trabajo=salario ya no funciona. Estas nuevas generaciones no trabajan por dinero. Trabajan por elementos intangibles como puede ser la proyección profesional, poder contribuir a hacer mejor su entorno con su trabajo e incluso convertirse en líderes. La forma de atraer este tipo de personas a las organizaciones será mediante una adecuada estrategia de employer branding, donde la propuesta de valor al empleado (PVE) esté bien construida y sea claramente conocida de forma previa a la incorporación a la organización. Su nivel de compromiso estará intrínsecamente relacionado con lo que la empresa esté dispuesta a ofrecer para fidelizarlos,  pudiendo llegar a convertirse en auténticos embajadores de marca.

La realidad es que cada vez más nos encontramos en las organizaciones con personas que se ajustan a estas características sin pertenecer a la generación Millenials, personas que se han dejado seducir por las posibilidad de dotar a su vida profesional de un sentido que durante mucho tiempo no han tenido. Personas que han decidido poner su talento a disposición de aquellas organizaciones que sí sean capaces de apreciarlo y valorarlo.

 

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Socia Directora en Etrania Human Resources & Training, apasionada de los Recursos Humanos 2.0, las redes sociales y el desarrollo de personas. Autora del blog isabeliglesiasalvarez.com y coautora del libro “El dilema del directivo” sobre liderazgo y gestión de personas. ¿Conectamos?

12 Comentarios

  1. caollin1 dice:

    Hola buen dia, en mi opinion las empresas estan perdiendo dia a dia capital humano ya que ahora es mas rapido tener conocimientos y los empleados se dan cuenta que pueden poner ya su propia empresa,
    lo que propongo es crear lideres que sigan y acompañen los sueños de cada empleado para que no se vayan
    ya que ellos en un tiempo se frustran por no lograr sus metas
    saludos.

  2. Juan Bueno dice:

    Magnífica exposición Isabel, del cambio (silencioso) que se está produciendo en nuestras organizaciones y en nuestra sociedad. Y creo que emplear el término silencioso es muy pertinente. No solo por lo que dices, sino por la “sordera” de muchas de nuestras organizaciones ante este panorama. El cambio no es nuevo, es permanente, pero parece que muchos de los dirigentes de nuestras organizaciones ya han hecho el cambio y que, como ya han hecho los deberes, han cumplido y punto.
    Añadido a lo anterior, se ha “abusado” de la situación del balance oferta/demanda del mercado laboral, ofreciendo condiciones y entornos poco deseables pero…. es lo que hay.
    Yo también creo que hay mucho talento fuera no se si aprovechado o no) y que muchas compañías se han descapitalizado, por el cortoplacismo de los resultados, disminuyendo dramáticamente sus costes salariales (sueldos, formación…). Veremos que pasa con esto, porque tarde o temprano, pasará factura.
    La transformación digital parece que es cosa solo de los bancos y muchos miran para otro lado. A la velocidad que se producen los cambios en la era digital, sobre todo por los medios de comunicación sin barreras ni fronteras, los que se queden quietos, creo que serán barridos literalmente de sus confortables posiciones. Y ahí, creo que ya estamos yendo un poco retrasados.
    Gracias por tu artículo, Isabel.
    Un saludo
    Juan Bueno

    • Muchas gracias Juan por tu comentario.
      Me alegro que haya profesionales del área de Recursos Humanos que vean también esta evolución porque parece que somos los únicos en no enterarnos de los cambios que se están produciendo.
      Lo de la revolución silenciosa, como tú bien dices, no es sólo porque los empleados estén empezando a poner en valor su talento sino porque las empresas se han empeñado en no oír, posiblemente porque todavía se sienten en una situación de poder. Algo, que por otro lado, tiene los días contados.

      Gracias!!

      Isabel Iglesias

  3. Kim. dice:

    Felicidades Isabel!! Creo que es un gran artículo, define la evolución de la nueva sociedad del paradigma del nuevo milenio. En busca de una economía humanizada, en una sociedad más consciente y consecuente.

    Kim.

  4. amesarolo dice:

    Muy interesante el articulo. Efectivamente, todo esta cambiando lo que era valido hace una decada, ahora no lo es, aunque las empresas se empeñen. Organizaciones mas transversales y menos jerarquicas, mas transparentes, que hagan de sus empleados sus promotores, son las que sobreviviran en la proxima decada.

    • Efectivamente amesarolo. El cambio ya ha llegado y no se va a marchar por mucho que haya empresas que no les guste lo que está sucediendo. Es un tema de saber adaptarse y aprovecharlo.

      Gracias por tu comentario.

      Isabel Iglesias

  5. Jones dice:

    Las frases “trabajan para vivir” y “no trabajan por dinero” son contradictorias en un mundo real.

    • Hola Jones:
      No sé si son contradictorias o no. Lo que sí sé es que hay gente que ha conseguido trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Es un tema de priorización de valores.

      Gracias por tu comentario.

      Isabel iglesias

    • Luis Colorado dice:

      Estoy de acuerdo en que existen muchas otras formas de equiparar salario y trabajo (no solo monetarias) pero al fin y al cabo, una negociación debe permitir valorar una cosa y la otra.

    • Efectivamente Luis. La negociación debe ser clave. Ni mucho de uno ni poco de otro.
      Gracias por pasarte por nuestra casa profesional!!
      Saludos
      Isabel

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